viernes, 16 de octubre de 2015

CARTAGENA 2.

Florentino, el señor botones del hotel, como en las películas, después de hacernos entrega oficial de la habitación, empezó a retirarse en cámara leeenta, recuperando el rítmo normal sólo una vez recibidas las cincomil lucas.


 ¡Y ahí fue!!, cuando al asomarnos al balcón, vimos el mar inmenso en primer plano, entre el y la ciudad, las escolleras; y allá al fondo, el hermoso corralito de piedra con sus emblemáticas cúpulas y su baluarte de cara al mar. No resistí la tentación y le hice, en quince minutos, el primer boceto.





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